Violencia y agresiones en contra del personal medico en colombia

Por Ivone Cudris Maldonado

A través del tiempo, se habían castigado por los diferentes entes y normas internacionales la agresión en contra del personal médico, la mayoría de las normas internacionales habla de la protección especial que tiene este tipo de personal durante las guerras y conflictos armados. Dichos ataques son una violación de los Convenios de Ginebra (1949), a los Convenios de Ginebra y sus Protocolos Adicionales (1977) y las Regulaciones de la AMM en tiempos de guerra (2006).
Desafortunadamente, la realidad que vivimos en Colombia nos obliga a reportar agresiones a los médicos por fuera de una situación de guerra o conflicto armado, que aunque son realidades con las que ya estamos acostumbrados a vivir por más de 50 años, son estos profesionales, los que de manera injusta recepcionan los actos de violencia generalizada que vive nuestro país.

Una médico atiende a su paciente y se niega a dar la incapacidad que agresivamente le pide este ante un cuadro clínico que no lo amerita, el paciente la agrede dejándole lesiones personales y una incapacidad por medicina legal de 10 días. Una neuróloga que le pide el resultado de exámenes paraclínicos ordenados con anterioridad y que la paciente no se había molestado en llevar a esa consulta, razón por la cual la neuróloga aplaza la consulta hasta que alguien traiga dichos resultados a la paciente mientras ella termina de atender otros pacientes, esto origino una agresión tal por parte de la paciente y su marido, que la neuróloga le fue otorgada por medicina legal una incapacidad de 21 días y valoración por psiquiatría. En una región apartada del país una ambulancia es enviada a una vereda para traer a un paciente, cuando regresa la ambulancia al puesto de salud, el familiar del paciente agrede verbalmente por la “demora” en el envío de la ambulancia al médico receptor; son algunos ejemplos de los casos que se han asesorado en esta compañía.
Desde hace algunos años, se plantean en los medios de comunicación la preocupación de diferentes autoridades y organismos estatales por las agresiones contra el personal de la salud, el último artículo sobre el tema, publicado por el diario EL TIEMPO en julio de 2014, se hace un análisis de la agresión a personal de la salud en hospitales públicos, determinando las causas en tres factores: intoxicación etílica de los pacientes, pacientes protagonistas de hechos delictivos que no están desarmados y los familiares de los pacientes.
Pero en España, en donde desde hace muchos años no solo se analizan las causas, sino se han establecidos protocolos en caso de agresión y mecanismo para evitarla, hay un estudio interesante de la profesora JULIANA FARIÑA , CATEDRATICA DE ANATOMIA PATOLOGICA y perteneciente a la JUNTA DIRECTIVA del COLEGIO DE MEDICOS DE MADRID. En el cual hace una análisis importante de cuales son los tipos de agresión, el perfil del agresor, cual es el actuar del médico en casos de agresión y los mecanismos de defensa del mismo.
En dicho estudio diferencia las agresiones psicológicas de las físicas, buscando el agresor con estas, una atención inmediata y preferente, medicamentos a voluntad, diagnostico a la carta o hasta el simple placer sádico al rebajar o herir al médico.
El estudio recomienda ante un peligro grave de agresión, el médico debe dirigirse hacia la puerta mirando al paciente a los ojos, activar el botón de pánico o llamar al celador, si ya lo han agredido, hacerlo a gritos, tirarle lo que tenga a la mano y sin comprobar el resultado huir hacia la puerta.
Pero independiente de lo que hay que hacer en caso de agresión, también hay que instar a los centros hospitalarios de cualquier nivel a materializar en sus instalaciones medidas de protección a favor de los médicos, consultorios con dos puertas, botón de pánico, áreas independientes a las de atención de usuarios destinadas únicamente a la evacuación del personal médico en caso de emergencia y formación del equipo de seguridad para responder a este tipo de agresiones.
Mientras estas medidas, como todo en Colombia, son analizadas, discutidas a través de diferentes comités para finalmente en mucho tiempo ser implementadas efectivamente, la única defensa del médico ante una agresión, es la instauración de una denuncia penal en contra del paciente por lesiones personales y enfrascarse en un proceso que puede durar años. Nuevamente en España ya pueden verse condenas efectivas en contra de pacientes agresores, como por ejemplo, la de un año y medio de cárcel más la prohibición al paciente de aproximarse al menos 300 metros de la víctima, su domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro donde se encuentre, además de no poderse comunicar con el mismo por el termino de 18 meses y una multa de 840 euros, por haber agredido verbalmente y haber propinado un puñetazo en la cara al médico.
Triste y preocupante es el panorama para el ejercicio médico en Colombia, pero debe propenderse siempre para que todos los actores del sistema de salud y sus usuarios, den el respeto máximo para los que colaboran en la atención y mejoramiento de nuestra salud, desarrollando una vocación muy especial y que estos no sean los dolientes de una violencia e intolerancia que agobia nuestra sociedad.